miércoles, 5 de noviembre de 2008
Hay veces que me encuentro divagando, distraída totalmente, absorta, como una hoja en el aire que solo quiere caer, caer con ligereza con la suave brisa amortiguando mi caída; con un leve cosquilleo tan relajante que te deja en ese rico breve espacio que hay entre el despertar y el sueño. Y a la vez pienso, tantas cosas a la vez como no puedo entender que sea posible, en esa burbuja de relajación tener relampagueos de ideas, sueños, frustraciones, fantasías, fantasías; es un exorcismo ambiguo.Tan confundida, tan relajada, como la hoja que sigue cayendo, que cae, pero no sabe su destino final, será un suave pasto, la sabrosa tierra mojada que la desintegrará lentamente sin apenas notarlo o el duro pavimento, para ser pisada una y otra vez hasta romperse. Pero aún está cayendo, cae dando amplios movimientos como el de un péndulo sin vértice de un lado hacia otro, lejanos entre sí respecto a la dimensión de la misma y ahí se queda y ahí quiere estar.
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1 comentario:
Estan muy cheveres todos, pero para mi este es el mas cool. Adolfo.
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