martes, 17 de agosto de 2010
Mientras el soñar despierta se apodera de todo mi cuerpo, viejas, no tan viejas sensaciones afloran y toman el mando, el mando que les dejo o el que me quitan? Donde esta el limite de la enfermedad y el dejarse llevar, la compleja sinfonia molecular que a veces creo escuchar de una manera estruendosa convirtiendo el sonido en puro vertigo; y los sueños que no dejan vivir martirizando la existencia simple como es, como quisiera perderme en el balanceo del aire. Que necias las voces que atormentan, las propias, las demas....Que insufrible la gente a veces, si se pudiera compartir en silencio las sensaciones nos entenderiamos mejor.
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